domingo, 15 de febrero de 2009

P.S. I love you III

Quizás, con menos optimismo, el amor es sólo un juego de palabras. El amor, esa palabra que se resiste a las traducciones, a las variaciones que la geografía y el tiempo imprimen a las practicas sociales, a los sentimientos, a los pensares, a las vivencias.

Quizás sea como la lluvia que moja pero no lo hace en todos lados, esa lluvia que cae en paraguay a las cinco de la tarde y que en argentina no es mas que un dato que no quita el calor que puebla, a veces, a los corazones.

Quizás sea la fuga de la existencia, en la presencia del otro y no más. Luego operan los idiomas, las prácticas que imprimen los estados en las almas de sus devotos. Porque no caminan todos de la mano, no todos sienten la muerte de la misma manera, no todos entienden el abatimiento de la misma forma, la pérdida del ser y la ausencia de una vida. No todos sienten liberadora la presencia de una sonrisa o una caricia oportuna, no todos darían su vida por la fragilidad de un cuerpo, por ese mínimo de esperanza que se cree es el alma, que quizás no sea mas que un brillo en los ojos.

Yo no puedo decir mas al respecto, menos sobre el agua que cae en estos lugares como lluvia, que yo no sé si será lo mismo en otros idiomas, otros lugares, otros corazones.

Las gotas caen y se evaporan las palabras.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Real Life



"But if I had a real life
I could break the mold
And maybe steal life
From those who stole it"
Nellie McKay




Casi como el sol que sale a las mañanas, estas letras me han robado el nombre. Y no sólo ello sino que se llevaron casi todo, incluso mi ser. Ahora ya no me veo en los amaneceres, ni menos en la forma desfigurada de los espejos, tampoco como algo que sea ni tampoco que es. Sólo me veo cuando realmente no me veo, cuando realmente algo se dice escapando a su ser.


Me han hecho creer estas letras en las madrugadas, que conocer el mundo es como andar en tren. Me han hecho recorrer eternas noches e imposibles estaciones. Me han hecho morir de frío, de amor y de sed. Me han hecho morir de todo aunque todavía no de muerte. Me han hecho caer siempre en la trampa de su ser: evocaciones del día que no viene, que no vino, que no fue ni que es, pero que es todos los días y todos los tiempos, y como estas letras todo su ser.


Mucho les debo a estas letras que me han dado la vida y que me la han quitado. Les debo a estas letras todos los mundos a saber. Les debo porqué no los amaneceres, los llantos, también las creencias y las amistades, y porqué no la venganza y la fé también. Les debo la realidad, que no es mas que fantasía. Les debo las verdades que no estoy dispuesto a creer, la metafísica y el cielo perdido. La risa. El silencio. Luego las bromas de siempre y las cosas que no sé. Les debo las cosas efímeras y los carteles en los viajes. Que algo empiece y por eso termine. Que algo parezca algo decir. Incluso la rima y otras raras pretenciones, quizás incluso mi afán de vivir.


A estas letras les debo todo y a la vez les debo nada. Por otro lado, ellas se deben a mi. Porque aquel mundo que me han robado, no creo jamás volverá a mi.