Uno abre una puerta y la pasa, y luego viene el proceso de cerrarla, de mirar si hay alguien, de saber quién mira y quién debe recibir los saludos. Saludar, desde luego. Mirar a los ojos en la medida de lo posible. Sonreir, si se puede. Jamás evadirse de mostrar algún gesto que conlleve a algo ambiguo o que detente contra el status ontológico del Ser del otro. Sino pedir perdón. Y en lo posible no hablar ni de religión ni de política. Mientras tanto es dificil que alguien susurre un "te quiero" mientras uno tiene las manos ocupadas contando las monedas. Y la cara queriéndose perder en ciudades lejanas, donde todas las caras no se reconocen, porque todo es circulación: de la gente, de los bienes, de la moneda, de los deseos, de los susurros, de los amores, de las palabras, de los mensajes de texto y las llamadas.
Y así hasta el arte de pedir perdón es esfímero. Porque circula en los labios de los otros y de uno. En los supermercados, en las avenidas, en los subtes, en las peatonales. Y se parece más y más a un chasquido. Inaugura y cierra las relaciones amorosas. Los partidos de fútbol. Las religiones universales. Las canciones de amor. Sorry. Perdoname dios. No fue mi intencion. Disculpas. No lo volveré a hacer. Aunque no lo quiera. Aunque es inevitable que lo haga. Porque los perdones tambien ponen fin a las oraciones. Los párrafos. Las culturas. Las teodiceas. Las teleologías. Los negocios. Las utopías. Etcétera. Y que más. Si la literatura quizás sea una forma de perdonar al tiempo, a la convencionalidad de las palabras, al artificio de los temas universales, a la mortalidad del hombre.
Mientras tanto Dorothy Gale bailando con sus zapatitos de bruja. Buscando el regreso a su casa y las cosas que le hace falta a la humanidad: inteligencia, corazón y valentía. Yo la siento hablar en boca de Nelly McKay, la princesita de ciudad Esmeralda. Totó sigue ladrando y Kansas que es espera. El Mago de Oz, el fin de la historia y todas esas metáforas qu
e sugieren el acto de cerrar un libro. A mi no me miren, ella fue la que dijo "Podrás leer mis labios pero no mi mente". Yo sólo la escuchaba tocar el piano y miraba la forma hermosa en la que pedía disculpas por su forma de vestir y de sonreir, sabiendo que en el fondo no creía en ello. Luego una carcajada, algo similar a la libertad, cuando comprendo esa ironía de tener la certeza de que mañana debo abrir de nuevo la puerta, saludar y pedir perdón hasta que se me rompan las rodillas.
e sugieren el acto de cerrar un libro. A mi no me miren, ella fue la que dijo "Podrás leer mis labios pero no mi mente". Yo sólo la escuchaba tocar el piano y miraba la forma hermosa en la que pedía disculpas por su forma de vestir y de sonreir, sabiendo que en el fondo no creía en ello. Luego una carcajada, algo similar a la libertad, cuando comprendo esa ironía de tener la certeza de que mañana debo abrir de nuevo la puerta, saludar y pedir perdón hasta que se me rompan las rodillas.
1 comentario:
..depende que ojos la miren la puerta se abre o se cierra, depende que día y si suena noc noc, o toc toc..a mi no me importa como suene, quiero una perta que me devuelva a la puna, una puerta q me transporte, aunque mas de una vez con solo cerrar mis párpados me encuentro frente a un lago recibiendo un mate que no era para mi, comiendo papas fritas en una peña que trajo lluvia, un san lorenzo entre rocas y maconia, q casualidad...o causalidad???
jualinuzzzzzzzz presente guarda risas para el re encuentro en Mayo, entre rascacielos..
Abrazo
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