Debí escuchar a la niña que cantaba en el tren del otro día, hablaba de los elefantes que se balanceaban en las telas de las arañas y pintaba con un crayón los vidrios. Y uno que cree que puede seguir sumando elefantes a las telas. Esto de la irreversibilidad del tiempo, de las tasas que se rompen y no se reconstruyen jamás, de la leche derramada, de quemarse con leche y llorar al ver una vaca. Y lo peor, no saber jamás que pasa del otro lado. Porque esto de construir puentes en el vacío, de no saber si una persona está loca o no. De no tener ninguna seguridad ni siquiera de la psicología, de la sociología o de la cosmética. Quizás si el estudio de los astros y las personalidades sería de alguna ayuda... pero si dos mellizos nacen juntos a la misma hora y uno es rico y el otro pobre, sus destinos serán iguales? Que sé yo. Para San Agustín esto bastaba para refutar a la astrología. Entonces qué queda. Casi la fé religiosa para creer en el otro, meter las manos en el fuego, dice el refrán, sin que ninguna ciencia del después nos garantice nada. Quizás ni siquiera se trata de garantías, sino mas bien de llegar a tiempo, de los momentos precisos y de.... no sé, la literatura se nutre de tragedias...y la Física... cada vez se remite mas a cuestiones menos sustanciosas, es más, sirvió solamente para que el tren se vaya por no sé que ley del movimiento y también por estudios avanzados de ingeniería y electrónica.
Puf, esos saberes no ayudan en nada, sólo el saber de los horarios, porque si hubiese sabido el tiempo de salida... lo demás está de sobra, incluso la conciencia o inconciencia de mis actos, o la clase social a la que pertenezca. Jamás sabré si ahora hay odio en ella o si volveré alguna vez a verla, aunque sepa que los casquetes polares se derritan y que el sistema solar tiene cierta cantidad de años de vida o que el sistema capitalista decline en una crisis financiera irreversible que lleve a la hermandad automática del s
er humano. Y de dios... bueno, sé poco, y no sé bien a que religión pertenece y además no lo conozco como para pedirle ayuda... y hay quienes sostienen que existe... pero el punto es que no fui una buena creatura. Yo soy de los que llegan tarde. No sirvo para los trenes ni las religiones. Pero ella... quizás está esperando el tren como la vez que la conocí, porque ella tiene aspecto, características, de personas de fe, porque sino... para que esperar si no se sabe? además, la mujer a diferencia del hombre tiene la posibilidad física de extender la vida y de sentir esa experiencia en su propio cuerpo y el hecho que haya tenido una amiga o una tia o vecina o haya escuchado alguna canción romántica de Nellie Mckay y sonría al hacerlo... no sé, le debe hacer creer en la humanidad, aunque hubiese sido mejor, me parece, que no vaya a esperarme... porque yo no llegaré jamás, porque el ser humano es distancia y eso desde que nace y el cordón umbilical se corta, como los trenes que cortan en mitades a las personas luego de cerrar sus puertas, y que sé yo, quizás haya un río largo y perezoso en mi alma que me impida tomar los trenes.
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