miércoles, 20 de agosto de 2008

Won't U Please B Nice

























"If you run I'll pull a gun
Give me head or you'll be dead"
Nellie Mckay



Que sí, soy tuyo. Aunque no lo hayas sabido esa noche cuando yo, yo... ya era parte del frío y de las calles rotas. No lo supiste a pesar de que no pude esconderte mis manos ni mis penas. Yo que me hice transparente y como muchos que prefieren creer en la polisemia del lenguaje y en la falta de verdades, entonces traté de decirtelo con pedacitos de hojas de algún otoño. Quizás también hubiese querido creer lo contrario, que la soledad no me apunta con sus armas cada vez que te suelto de la mano o, peor aún, que en realidad te encuentro en mis soledades. Entonces recurro al lenguaje del cuerpo que dice menos y juego con mis sombras para intentar perderte pero no puedo. Hacer ello sería condenarme a una muerte en el abandono.

Rara esta sensación de no saberse propio. Rara la manera en que ahora me pierdo en los espejos. Yo que ya dejé de ser solo yo para ser tu/vos u otros y ahora tuyo. O una mano que se amarra a otra o un destino que persigue a otro destino y que no pueda sino dar sombra para que ese fragil cuerpo se refugie de la lluvia, de los peces muertos que caen del cielo, de los rayos que me callan cuando lloro.

Raro que no me hayas sabido tuyo, porque si somos honestos, si realmente lo fueramos, sabrías que estuve en todas tus historias, estuve viéndote a los dos años cuando ya aparecía ese rostro de niña que daría sol a mis nostalgias, también estuve en tus juegos de muñeca o en alguna canción que cantaste de adolescente o en todas esas formas en que simbolizas al amor. También estuve en tu primer beso aunque jamás lo hayas sabido. Yo era parte de ese labio que besabas cuando sentiste con tu lengua algo humano en ese cuerpo. Yo estaba ahí. Yo era parte de esa humanidad que encontrabas y no me parecería raro que te sorprendas porque yo también te encontré en otros labios, en otros amores, en otras risas. Pero la diferencia es algo sustancial, porque podrías decirme que yo no estuve jamás presente en esas narrativas, que jamás aparecí hasta ese día en que realmente aparecí. Pero no, quien ha leído al Principito sabe que ese niño hermoso estaba condenado a la muerte, que no podía sino caer en ese final, precipitado por ese destino. Lo mismo con nosotros. Cada cosa, cada pequeña cosa, me llevó a perder esa pertenencia a mi mismo y eso fue todo un proceso, tuve que pasar por otras caras, cuerpos, ciudades, vidas, para darme cuenta de ello. ¿Qué prueba tengo? Pues, dejame pensar... son muchas. Fijate cuando hablamos de muchas cosas, distintas y las palabras se nos aparecen idénticas y se nos presentan como "nuestras" o la primera reacción ante algo poco habitual o los momentos en que al abrazarnos realmente somos nosotros. Si, eso. Cuando somos nosotros. Cuando dejamos de ser vos y yo y somos nosotros y recién luego somos vos y yo. Esa es la prueba de que no soy propio, esa es la prueba de a quien iban todos mis besos, poemas, canciones, vivencias.

Es una pena perder tu silueta en la noche e imaginarte buscándome en otros labios. Sí, aunque no lo sepas. Aunque en realidad no sepas lo que buscas. Sería una pena pensar que nos encontraremos a los 60 años diciendo en chiste: si te hubiera obligado a besarme siempre hubiesemos sido esposos, amantes o los mejores amigos. O, peor aún, admitir muy tarde que somos "nosotros", que muchas cosas que creíamos individuales, personales, no eran sino algo poco sustancial. Todo por no saber dónde está el amor y confundirlo con las pasiones, todo por que hasta en este momento en que parezco tan seguro con mis interpretaciones me siento un loco, porque el mar es calmo cuando dos personas se aman. Luego vienen las agitaciones, pero en principio es calmo, y no necesita de sacudir al cuerpo de exterioridades y volverlo loco. Para eso estan las pasiones y los excesos, para eso sin lugar a dudas está la exageración del yo que es tan común en estos días de otoños y de ausencias.

En fin, ya que no lo supimos, por favor, al menos, sé dulce conmigo. Tengo un arma en la mano que puede matarte si no me das un abrazo.




viernes, 8 de agosto de 2008

Clonie

Oh, clonie, how I love you
I'm the only person I ever loved
Nellie Mc Kay



Yo que gusto de pasear por estas calles en donde no estoy. Donde hay otros nombres que no son míos. Serán de otros que murieron en otras guerras, por otros amores. Yo que gusto de mirarme al espejo, saber que sólo soy mi amigo, ni un amante, ni la cara más evidente de que soy yo mismo, sólo mi clon, mi sombra, mi propia historia que he inventado como la ha inventado Sherazade, la canción triste que suena hace miles de meses en mi guitarra, la voz desgarrada de la mujer que lee mis textos y piensa que soy uno, que cuando los trenes recorren países uno sigue siendo el mismo, por mas que el amor se parezca a viajar con flores en las manos, mas precisamente girasoles ante la risa de gente de todas las nacionalidades, el amor, algo fuera de moda, algo gracioso, algo como caerse de repente, o confundir las palabras, los idiomas, las calles, las personas, los caminos, los destinos, las nacionalidades (de nuevo).

En el fondo me pregunto, mi querido clonie, si sigo siendo cínico conmigo mismo. Me pregunto si realmente te he querido como debería, pues debería hacerte lucir bien, mostrarte sonriente ante los demás. No poblar de mucha filosofía tus palabras, porque eso asusta. Porque cosas así, sinceramente causan miedo. Debería haber una ley que prohiba las abstracciones cuando dos personas quieren tomarse de la mano o mirar el cielo o respirar solamente para sentir verdadero aire en sus pechos y no para generar abismos entra cada latido. Pero yo no puedo. Terrible, clonie. Yo necesito eso que se llama "darle significado a los días", ordenar las fotos por clasificaciones imprecisas, de días, situaciones, contenidos, besos o no besos y espacios especiales para los amores.

Si, querido clonie, todos lo sabemos, los hombres no somos bellos, sólo tenemos historias para enamorar, cosas que contar, casas para poblar y muchas veces, cuando somos sinceros, no tenemos nada. Por eso buscamos, porque nacimos con un agujero en el pecho y pocos nos damos cuenta de eso, sólo lo sabemos cuando evidenciamos nuestra transparencia y penetrabilidad ante las caricias o las miradas o cualquier insinuación mínima de humanidad.

Mientras tanto te tengo a ti, querido clonie, y te visto y te llevo a los museos y a leer y uso tu nombre para firmar mis textos, yo que en el fondo te quiero tanto y tengo tantos planes para ti, cosas como hacerte humano y que puedas salir del espejo, o no. En realidad te preparo para algo mas importante, pues así es mi amor por ti, te preparo para la muerte, mi querido. Así que espero que vayas a visitarla a ella con la cara sonriente, sin ningún rasgo similar a nuestra amiga la muerte, ni siquiera en tu aliento, háblale de amor y tómala de la mano, asi seguimos ocultando el sentido oscuro de nuestras vidas.