viernes, 8 de agosto de 2008

Clonie

Oh, clonie, how I love you
I'm the only person I ever loved
Nellie Mc Kay



Yo que gusto de pasear por estas calles en donde no estoy. Donde hay otros nombres que no son míos. Serán de otros que murieron en otras guerras, por otros amores. Yo que gusto de mirarme al espejo, saber que sólo soy mi amigo, ni un amante, ni la cara más evidente de que soy yo mismo, sólo mi clon, mi sombra, mi propia historia que he inventado como la ha inventado Sherazade, la canción triste que suena hace miles de meses en mi guitarra, la voz desgarrada de la mujer que lee mis textos y piensa que soy uno, que cuando los trenes recorren países uno sigue siendo el mismo, por mas que el amor se parezca a viajar con flores en las manos, mas precisamente girasoles ante la risa de gente de todas las nacionalidades, el amor, algo fuera de moda, algo gracioso, algo como caerse de repente, o confundir las palabras, los idiomas, las calles, las personas, los caminos, los destinos, las nacionalidades (de nuevo).

En el fondo me pregunto, mi querido clonie, si sigo siendo cínico conmigo mismo. Me pregunto si realmente te he querido como debería, pues debería hacerte lucir bien, mostrarte sonriente ante los demás. No poblar de mucha filosofía tus palabras, porque eso asusta. Porque cosas así, sinceramente causan miedo. Debería haber una ley que prohiba las abstracciones cuando dos personas quieren tomarse de la mano o mirar el cielo o respirar solamente para sentir verdadero aire en sus pechos y no para generar abismos entra cada latido. Pero yo no puedo. Terrible, clonie. Yo necesito eso que se llama "darle significado a los días", ordenar las fotos por clasificaciones imprecisas, de días, situaciones, contenidos, besos o no besos y espacios especiales para los amores.

Si, querido clonie, todos lo sabemos, los hombres no somos bellos, sólo tenemos historias para enamorar, cosas que contar, casas para poblar y muchas veces, cuando somos sinceros, no tenemos nada. Por eso buscamos, porque nacimos con un agujero en el pecho y pocos nos damos cuenta de eso, sólo lo sabemos cuando evidenciamos nuestra transparencia y penetrabilidad ante las caricias o las miradas o cualquier insinuación mínima de humanidad.

Mientras tanto te tengo a ti, querido clonie, y te visto y te llevo a los museos y a leer y uso tu nombre para firmar mis textos, yo que en el fondo te quiero tanto y tengo tantos planes para ti, cosas como hacerte humano y que puedas salir del espejo, o no. En realidad te preparo para algo mas importante, pues así es mi amor por ti, te preparo para la muerte, mi querido. Así que espero que vayas a visitarla a ella con la cara sonriente, sin ningún rasgo similar a nuestra amiga la muerte, ni siquiera en tu aliento, háblale de amor y tómala de la mano, asi seguimos ocultando el sentido oscuro de nuestras vidas.

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