"Please don't leave me now
I am nothing
Please don't leave me out
I am nothing".
Nellie McKay
Quizás no sea tan triste ser un escritor dominical y surgir de los entretiempos de la conciencia y el deber mundano. Tal vez no sea tan humillante pasear por los pasillos de nuestras almas tal como los museos juguetean con los recuerdos. Yo espero eso en nombre de otros yoes. Un poco por miedo a abrir la puerta de mi casa y encontrarme con el mundo como eso que todavía no termino de descifrar a cada paso, como eso que me sorprende incluso (y sobretodo) si se presenta en forma de regularidades que no comprendo. Y otro poco porque me excuso de las tareas regulares que me crean hábitos que lejos están de hacerme algo o alguien pero que son necesarios para vivir con seguridad y sin torpezas.
Entonces, allí es cuando me siento solo y comprendo las otras soledades, la tarde que se disuelve en la negrura de los sueños y los ojos que se cierran. Y no lo comprendo como se comprenden las cosas que se saben, las comprendo como se comprenden esos dolores que nos hacen torcer la posición del cuerpo y abrir la boca anunciando un grito que jamás existirá, a pesar de tener en tal expresión todas sus letras.
Por eso te pido que me leas, porque soy nadie, porque soy sólo letras. Porque el cielo, donde ya no veo a dios sino a una gaviota irse, me trae tus ojos que hacen real a cada palabra. Porque soy nada. Casi la utopía de alguien libre de compromisos como para amar, un inexistente libre de la existencia de amantes y de enemigos. Probablemente pueda aparecer una brisa que a uno le devuelva el aire perdido por las palabras. Entre tanto, uno evita el sueño y sigue con su vida de cada día.