domingo, 15 de febrero de 2009

P.S. I love you III

Quizás, con menos optimismo, el amor es sólo un juego de palabras. El amor, esa palabra que se resiste a las traducciones, a las variaciones que la geografía y el tiempo imprimen a las practicas sociales, a los sentimientos, a los pensares, a las vivencias.

Quizás sea como la lluvia que moja pero no lo hace en todos lados, esa lluvia que cae en paraguay a las cinco de la tarde y que en argentina no es mas que un dato que no quita el calor que puebla, a veces, a los corazones.

Quizás sea la fuga de la existencia, en la presencia del otro y no más. Luego operan los idiomas, las prácticas que imprimen los estados en las almas de sus devotos. Porque no caminan todos de la mano, no todos sienten la muerte de la misma manera, no todos entienden el abatimiento de la misma forma, la pérdida del ser y la ausencia de una vida. No todos sienten liberadora la presencia de una sonrisa o una caricia oportuna, no todos darían su vida por la fragilidad de un cuerpo, por ese mínimo de esperanza que se cree es el alma, que quizás no sea mas que un brillo en los ojos.

Yo no puedo decir mas al respecto, menos sobre el agua que cae en estos lugares como lluvia, que yo no sé si será lo mismo en otros idiomas, otros lugares, otros corazones.

Las gotas caen y se evaporan las palabras.